Que dificil es poner nombres.
Emmanuel.
Fue y es el nombre que mi mamá eligió darme, yo elegí usarlo, hay gente que decidió darme otro.
Es dificil bautizar algo, es complicado a más no poder el darle nombre a las cosas, aún siendo algo tan básico y cotidiano.
Nombrar cosas es evocar su presencia para bien o para mal, los nombres tienen un poder sustancial, un poder de cualidades casi fantasticas, dependiendo el lugar y la persona un solo nombre puede traer consigo terrores, algarabias o la peor de las tristezas, no es magia, es algo más; me encantaría saber que es.
Me gustaría hacer mención de nombres que considero simplemente maravillosos:
Comala, Macondo, Rufino, Venecia, Puebla de los Ángeles, Calletano, Jeremías, Constanza, Felipa, Perfecto, Domingo, Sancho Panza, Tulio, Hipólita, Melitón, Inocencio, Miranda, Jicotepec, Necaxa, Texcoco, Tepic, Bartolomeo, Julia, Salomón y Salomé, Nepomuceno, Mineral el chico, Bernal, María (Ya sea sola o en sus diferentes sabores, al ser tantas y tan bellas haré mención de los más armoniosos a parecer personal: María José, María Fernanda, María Victoria, María Elena, María Antonia, María Isabel, Olivia María, María del Carmen y Ana María), Victoriano Huerta, Venustiano Carranza, Inés de Azbaje y son los que tengo ahora en mente.
Una de las cosas que más me gustan de los nombres es que siempre se escriben con mayuscula al iniciar, la Real Academia acota que se utiliza como un distintivo del nombre común, dandole propiedad al nombre, en mi primaria se me indicó que es para mostrar respeto a las personas y lugares, y elijo quedarme con un poco de ambas. El usar la mayuscula es un indicador de la importancia de los nombres, les suma, les da respeto como dijo la maestra Paula, los eleva y reconoce la importacia de los mismos.
Tengo muchos nombres que poner, y pocas cosas que nombrar.
En mis delirios de escritor suelo nombrar. desde lugares, hasta personas, obras completas pasan por un nombramiento que entreteje sus verdades (aún no escritas, ni verdades del todo) dandole vida, toda la vida desde que el humano uso el vocablo, ha pasado por un nombre.
Me gustaría mencionar a esas cosas que aún teniendo nombre no son, esas ideas ya nombradas todavía carentes de forma, a continuación nombraré ideas de nombres que tengo para ficciones, ya seas novelas, ensayos, poemas, peliculas o capitulos, solo son sombres con vagas y veleidosas tramas descompuestas detrás.
Diccionario de un mudo al mundo.
Peregrinaje? El viaje diario de los provincianos a las grandes urbes.
¿Con quién sueñan los manatíes?
Pan con queso sabe a beso.
Confesionario de un mitomano.
Suavidades.
Amo nombrar y ser nombrado.
Muy a pesar de todo lodicho previamente, debo acotar que los nombres no son sinonimo de identidad, aunque si constituyen un pilar imprescindible de la misma. No soy Emmanuel por llamarme Emmanuel, mi nombre y el de todas las cosas es el estandarte verbal que llevo conmigo, deformable a voluntad, que se adapta con mi entorno.
Amo los nombres. Luego hablaré más de ellos. Debo dormir.
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siento que nombres como Domingo que creo yo son poco comunes y lo son aún más ahora, son lindos, a veces pienso que nombre tendría si no fuera este o como me hubiera puesto yo. me parece curioso como logran nombrar objetos a los que a veces es complicado de acuerdo a lo que son.
ResponderBorrarte llames como te llames para mi eres un naco
ResponderBorrarbuen post uno más por favor
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